Mostrando entradas con la etiqueta cita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cita. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de septiembre de 2012

Comienzos

Hay muy pocos comienzos. Oh, ciertas cosas parecen comienzos. Alguien sube el telón, mueve el primer peón o dispara el primer tiro*, pero eso no es el comienzo. La obra, la partida o la guerra no son más que una ventanita que da a una cadena de acontecimientos que pueden remontarse a miles de años atrás. Lo realmente importante es que antes siempre hay algo. Siempre estamos ante un caso de Y Ahora, Sigan Leyendo.

 *Probablemente contra el primer peón.

Bienvenido, visitante anónimo. ¿Hola? ¿Hay alguien? ¿No? Bueno, el espectáculo debe continuar igualmente. El espectáculo siempre continúa, no importa lo que pase. Y si no que le pregunten a los que intentaron seguir una obra después de un cambiazo entre actos que acabó con cuatro actores entre bambalinas, sustituidos por tres brujas y una Muerte de verdad.

La cuestión es, en todo caso, que tras un año y medio de silencio (y una semana añadida, aunque supongo que no es relevante), creo que es hora ya de seguir plasmando aquí cosas que salen de la chistera. Puede que haya algunos cambios, puede que esto se llene más de veneno y menos de palabras dulces y bellas metáforas (espera, ¿alguna vez hubo alguna?... Eso es lo de menos) O puede que no. ¿Quién sabe?

Por lo pronto, espero poder abrir la válvula una vez por semana, y a ver si dura el tema. Para la próxima semana ya está escogido el tema, solo falta redactarlo. Y no a todos gustará. Pero como esto no lo lee nadie (o casi), si no te gusta, siempre puedes no volver por aquí. O sí, a lo mejor sí te gusta lo siguiente que leas. La chistera es mágica, pero el que la empuña no es mago y no controla lo que de ella sale.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Ganarse quince libras

Otra vez en medio de una multitud. Tan numerosa como la otra vez, pero esta vez son hombres y mujeres que están ante ocho horcas colocadas en Stirling Castle, y la multitud es refrenada por la milicia formada alrededor de la plaza. Un pastor, el doctor ____ ____, de Renfrew, está sentado y lee en silencio. Frente a él hay un hombre vestido de negro. Rob J. lo reconoce antes de que se oculte tras una máscara negra; se llama _____ no sé cuantos, es un estudiante de medicina necesitado que se ganará quince libras como verdugo. El doctor ____ dirigue la lectura del salmo 130: "Cuando estaba perdido te llamé, oh, Señor". A cada uno de los condenados se les entrega el acostumbrado vaso de vino y luego son conducidos a la plataforma, donde esperan ocho ataúdes. Seis prisioneros prefieren no hablar. Un hombre llamado ____ observa el mar de rostros y dice en voz apagada: "Muero como un mártir de la causa de la justicia." ____ ______ habla con claridad. Parece fatigado y mayor de ventitrés años. "Amigos mios, espero que nadie haya sido perjudicado. Cuando esto concluya, haced el favor de ir tranquilamente a vuestra casa y leed la Biblia." Todos se ponen la gorra. Dos de ellos se despiden mientras les ajustan el nudo corredizo. _____ no dice nada más. Tras una señal todo ha terminado, y cinco de ellos mueren sin resistirse. Otros tres dan algunas patadas. El Nuevo Testamento cae de las manos inertes de ____ sobre la multitud silenciosa. Después de bajarlos, el verdugo les corta la cabeza con un hacha, uno por uno, y levanta el terrrorifico objeto por el pelo, diciendo en cada ocasión, como preescribe la ley: "¡Ésta es la cabeza de un traidor!"

(...)

Su juró a sí mismo y a Esculapio, el padre de la curación, que nunca más causaría la muerte de un ser humano por una diferencia de convicciones, ni siquiera golpearía a otra persona aunque estuviera furioso, y por milésima vez se maravilló por lo terrible que había sido para ____ no sé cuantos ganarse quince libras.




Cita de "Chamán", por Noah Gordon, páginas 74 y 75